¿Por qué soñamos y por qué algunos sueños parecen tan reales?

La increíble razón por la que nuestro cerebro puede crear mundos completos mientras dormimos

Cada noche ocurre algo extraordinario dentro de nuestra cabeza.

Cerramos los ojos.

El cuerpo permanece quieto.

Dejamos de prestar atención al mundo exterior.

Y, sin embargo, en algún momento podemos encontrarnos caminando por una ciudad que nunca hemos visitado, hablando con alguien que no vemos desde hace años, volando sobre un océano, escapando de un peligro o viviendo una situación tan intensa que, durante unos minutos, parece completamente real.

Entonces despertamos.

El corazón puede estar acelerado.

Podemos sentir tristeza, miedo, felicidad o incluso nostalgia.

Y aparece la pregunta:

¿Cómo pudo mi cerebro crear todo esto mientras yo estaba dormido?

Los sueños son uno de los fenómenos más extraños de la experiencia humana. Durante siglos se han interpretado como mensajes divinos, advertencias, predicciones del futuro o ventanas hacia el inconsciente.

Hoy sabemos muchísimo más sobre el cerebro y el sueño.

Pero existe una sorpresa:

todavía no tenemos una respuesta definitiva a la pregunta de por qué soñamos.

Los científicos saben que los sueños pueden aparecer durante diferentes etapas del sueño y que son especialmente vívidos durante el sueño REM, una fase caracterizada por una intensa actividad cerebral. También sabemos que los sueños pueden incorporar recuerdos, emociones y fragmentos de experiencias recientes. (PubMed)

Pero la función exacta de soñar sigue siendo objeto de investigación.

Y quizá lo más fascinante sea otra pregunta:

¿Por qué un sueño puede sentirse tan real que, mientras estamos dentro de él, no nos damos cuenta de que estamos soñando?

La respuesta nos lleva al interior del cerebro.


El cerebro nunca se apaga completamente cuando dormimos

Existe una idea equivocada muy común:

cuando dormimos, nuestro cerebro simplemente «se apaga».

En realidad, no funciona así.

Dormir es un estado biológico complejo en el que el cerebro cambia su actividad, reorganiza procesos y atraviesa diferentes fases.

Durante la noche pasamos repetidamente por etapas de sueño no REM y sueño REM.

El sueño REM recibe su nombre de los movimientos oculares rápidos que caracterizan esta fase.

Es precisamente durante el REM cuando muchas personas experimentan sueños particularmente intensos, largos, emocionales y visualmente detallados. Sin embargo, soñar también puede ocurrir durante el sueño no REM. (PubMed)

Esto significa que el sueño no es simplemente un momento de «apagado».

Es más parecido a cambiar de modo.

El cerebro reduce determinadas conexiones con el mundo exterior mientras modifica la actividad de numerosos sistemas internos.

Y en determinadas fases puede comenzar una película completamente generada desde dentro.


¿Qué ocurre cuando comienza un sueño?

Imagina que estás acostado en tu cama.

Tus ojos están cerrados.

No estás caminando.

No estás hablando.

No estás realmente en ningún lugar distinto.

Pero de repente…

estás en una calle.

Ves edificios.

Escuchas voces.

Reconoces a una persona.

Sientes el suelo bajo tus pies.

Quizá incluso recuerdas cosas que supuestamente ocurrieron antes de llegar allí.

Todo parece tener sentido.

Pero nada de eso está sucediendo físicamente.

Es una construcción interna.

Los sueños son experiencias mentales que pueden incluir imágenes, sonidos, pensamientos, emociones y sensaciones corporales generadas mientras dormimos. Los estudios de neuroimagen han encontrado patrones de actividad cerebral que ayudan a explicar por qué pueden resultar tan perceptualmente intensos. (PubMed)

En otras palabras:

durante un sueño, el cerebro puede producir una simulación extremadamente convincente de estar viviendo una experiencia.


El secreto está en que el cerebro puede fabricar realidad

Durante la vigilia recibimos información continuamente.

La luz llega a nuestros ojos.

Los sonidos llegan a nuestros oídos.

Sentimos temperatura, presión, movimiento y dolor.

El cerebro combina todas esas señales para construir nuestra experiencia consciente del mundo.

Pero durante un sueño ocurre algo diferente.

Gran parte de la información sensorial externa está reducida.

El cerebro tiene mucha menos información procedente del ambiente.

Eso le deja espacio para generar experiencias internamente.

Y aquí aparece una idea fascinante:

la realidad que experimentamos conscientemente siempre es una construcción del cerebro.

Cuando estás despierto, esa construcción está constantemente limitada y corregida por señales externas.

Cuando sueñas, esas señales prácticamente desaparecen.

El cerebro puede construir una escena sin tener que comprobarla continuamente contra el mundo físico.

Por eso puede suceder algo absurdo.

Puedes estar hablando con una persona que murió hace años.

Puedes estar en tu antigua escuela y, al mismo tiempo, saber que estás viviendo en otro país.

Puedes atravesar una pared.

Puedes cambiar de edad.

Y ninguna de esas cosas parece necesariamente extraña mientras ocurre.


¿Por qué no nos damos cuenta de que estamos soñando?

Esta es probablemente una de las características más sorprendentes de los sueños.

Cuando estamos despiertos tenemos mecanismos que nos permiten evaluar continuamente si algo tiene sentido.

Si vemos un perro caminando por la calle, nuestro cerebro lo considera normal.

Si vemos un perro hablando con nosotros, probablemente pensemos:

«Esto es imposible.»

Durante un sueño, esa evaluación puede funcionar de manera diferente.

La investigación sobre el sueño REM ha relacionado esta fase con una reducción de actividad en algunas regiones frontales, especialmente áreas implicadas en ciertos procesos de control y evaluación. Al mismo tiempo, existen sistemas cerebrales relacionados con emoción, percepción y asociación que pueden permanecer muy activos. (PubMed)

El resultado puede ser extraordinario:

aceptamos situaciones imposibles como si fueran normales.

Un sueño puede presentarnos una situación completamente absurda y nuestro cerebro simplemente continúa la historia.


Por eso un sueño puede sentirse tan real

Aquí está la clave.

Un sueño no necesita reproducir físicamente una experiencia para generar una experiencia subjetiva convincente.

Si el cerebro activa suficientemente los sistemas relacionados con:

  • visión;
  • sonido;
  • movimiento;
  • emoción;
  • memoria;
  • percepción corporal;

podemos experimentar una especie de realidad interna.

Los estudios sobre sueños muestran que las experiencias durante REM pueden ser especialmente vívidas y emocionales, aunque también existen sueños durante el sueño no REM. (PubMed)

Por eso algunas personas despiertan convencidas durante unos segundos de que algo realmente ocurrió.

El cerebro acaba de producir una experiencia.

Y para la conciencia, esa experiencia puede haber sido extraordinariamente convincente.


¿Por qué soñamos con personas que conocemos?

Esta es otra de las grandes preguntas.

En los sueños aparecen familiares.

Amigos.

Parejas.

Personas que no vemos desde hace años.

Compañeros de trabajo.

Antiguos profesores.

Incluso desconocidos que, dentro del sueño, parecen familiares.

Una posible explicación es que los sueños utilizan información almacenada en nuestra memoria.

Investigaciones han encontrado que experiencias recientes de la vida despierta pueden incorporarse a los sueños y que los acontecimientos emocionalmente intensos tienen una mayor probabilidad de aparecer en ellos. (PubMed Central (PMC))

Pero los sueños no necesariamente reproducen un recuerdo exactamente.

El cerebro puede mezclar fragmentos.

Una cara puede proceder de una persona.

La voz puede recordar a otra.

El lugar puede estar basado en un sitio conocido.

Y la emoción puede proceder de una experiencia completamente diferente.

El resultado es una especie de collage mental.


Tu cerebro podría estar mezclando recuerdos como piezas de un rompecabezas

Imagina que durante el día has vivido diez experiencias.

Una conversación.

Una discusión.

Una película.

Una fotografía.

Un viaje.

Un mensaje.

Un problema en el trabajo.

Una preocupación.

Una persona que viste en la calle.

Durante el sueño, algunos elementos relacionados con esas experiencias pueden reaparecer.

Pero no necesariamente de forma ordenada.

El cerebro puede combinarlos.

Una investigación sobre sueños y memoria encontró una relación entre experiencias recientes de la vida despierta, especialmente aquellas con carga emocional, y su incorporación posterior a los sueños. (PubMed Central (PMC))

Por eso puedes soñar:

  • con tu antigua escuela, pero viviendo allí como adulto;
  • con un familiar, pero en una casa que nunca existió;
  • con un amigo, pero utilizando la voz de otra persona;
  • con un lugar conocido, pero completamente transformado.

No necesariamente estás «recordando» algo.

Tu cerebro podría estar recombinando información.


¿Los sueños sirven para consolidar recuerdos?

Esta es una de las hipótesis más estudiadas.

Dormir desempeña un papel importante en los procesos de memoria.

Pero hay que tener cuidado con una afirmación demasiado sencilla como:

«Soñamos para guardar nuestros recuerdos.»

La ciencia todavía no ha demostrado que esa sea la función única o definitiva de los sueños.

Existen diferentes teorías.

Algunas proponen que los sueños están relacionados con la reorganización y consolidación de recuerdos.

Otras consideran que el contenido de los sueños podría ser un producto secundario de procesos cerebrales que ocurren durante el sueño.

También existen hipótesis relacionadas con el procesamiento emocional, el aprendizaje y la simulación de situaciones. (PubMed)

Lo interesante es que varias de estas ideas podrían ser parcialmente compatibles.

Quizá soñar no tenga una sola función.

Quizá sea el resultado de varios procesos ocurriendo simultáneamente.


¿Y las pesadillas?

Aquí la historia se vuelve todavía más interesante.

No todos los sueños son agradables.

Algunos pueden producir miedo intenso.

Caídas.

Persecuciones.

Accidentes.

Pérdidas.

Situaciones de peligro.

Sensación de estar atrapado.

Y algunas personas despiertan con una respuesta física intensa.

El vínculo entre sueño REM y procesamiento emocional ha sido estudiado ampliamente. Las experiencias oníricas durante REM suelen ser particularmente emocionales y existen hipótesis que relacionan esta fase con el procesamiento de experiencias emocionalmente importantes. (PubMed)

Esto ha llevado a algunos investigadores a plantear que soñar podría permitir al cerebro procesar determinadas emociones o simular situaciones amenazantes.

Pero nuevamente:

no existe una explicación única aceptada para todas las pesadillas.


¿Por qué soñamos que nos persiguen?

Es uno de los temas más comunes de las pesadillas.

Corres.

Intentas escapar.

Pero tus piernas parecen pesar toneladas.

El perseguidor se acerca.

Quieres gritar.

No puedes.

Y entonces despiertas.

Una posible explicación evolutiva es que los sueños pueden incorporar simulaciones de amenazas.

El cerebro podría estar generando escenarios que permiten experimentar emociones como miedo, ansiedad o peligro sin que exista una amenaza real en el entorno.

Pero no debemos interpretar cada sueño como un mensaje oculto.

Soñar con que alguien te persigue no significa necesariamente que «tu subconsciente te esté diciendo» algo específico.

La interpretación simbólica de los sueños no tiene una traducción universal demostrada científicamente.

Un sueño puede ser profundamente personal.


¿Por qué podemos volar en los sueños?

Volando sobre una ciudad.

Saltando de un edificio.

Flotando sobre el océano.

Cayendo lentamente.

Estas experiencias son relativamente fáciles de imaginar porque el cerebro puede construir sensaciones de movimiento sin que el cuerpo realmente se desplace.

Los sueños pueden generar experiencias perceptivas y motoras internamente. Las investigaciones neurocientíficas han encontrado que determinadas características de los sueños están relacionadas con la actividad de regiones cerebrales asociadas con la experiencia perceptiva. (PubMed)

Por eso puedes sentir que corres sin mover físicamente las piernas.

Puedes sentir que vuelas sin abandonar la cama.

Puedes sentir que caes sin caer.

La experiencia ocurre en el cerebro.


¿Y por qué a veces sentimos dolor?

Esta pregunta tiene una respuesta más complicada.

Algunas personas describen sueños en los que sienten dolor con mucha claridad.

Otros nunca experimentan algo parecido.

El contenido de un sueño puede incluir sensaciones corporales y experiencias perceptivas, pero la manera en que estas aparecen puede variar considerablemente entre individuos.

Además, estímulos reales del cuerpo pueden influir en el contenido de un sueño.

Por ejemplo, una posición incómoda, calor, frío, sonidos externos o determinadas sensaciones físicas pueden incorporarse a la narrativa onírica.

El cerebro no necesariamente ignora completamente lo que ocurre alrededor.

Puede integrarlo.


¿Los sonidos externos pueden entrar en nuestros sueños?

Sí, y esto puede producir situaciones muy extrañas.

Imagina que estás soñando con una estación de tren.

Escuchas una alarma.

Te despiertas.

Y descubres que era el sonido de tu teléfono.

En algunos casos, estímulos externos pueden incorporarse al contenido del sueño.

El cerebro intenta construir una experiencia coherente con la información disponible.

Por eso un sonido real puede convertirse dentro del sueño en:

una sirena,

una canción,

una conversación,

un teléfono,

una alarma,

o incluso algo completamente diferente.

Es como si el cerebro intentara «explicar» la señal dentro de la historia que ya está generando.


¿Por qué olvidamos los sueños tan rápido?

Esta es una de las mayores ironías.

Podemos vivir un sueño absolutamente increíble.

Una historia de una hora.

Personajes.

Lugares.

Emociones.

Conversaciones.

Detalles.

Y unos minutos después de despertar…

desaparece.

Quizá recuerdes solamente una imagen.

Una persona.

Una sensación.

Una frase.

Y luego nada.

Los investigadores señalan que el estudio de los sueños depende en gran medida del recuerdo posterior, lo que convierte a la memoria en una pieza fundamental del problema científico. (PubMed)

En otras palabras:

no solo necesitamos entender cómo soñamos.

También necesitamos entender cómo recordamos haber soñado.


El extraño problema de recordar un sueño

Hay una diferencia enorme entre:

soñar

y

recordar que soñaste.

Es posible que una persona tenga experiencias durante el sueño y no pueda recordarlas al despertar.

Esto complica muchísimo la investigación.

Los científicos no pueden simplemente entrar en la mente de una persona y observar un sueño como si fuera una película.

Normalmente tienen que despertarla y preguntarle:

«¿Qué estabas experimentando?»

Después comparan el relato con los registros de actividad cerebral.

Por eso nuestra comprensión de los sueños tiene una limitación fundamental:

el sueño que recuerdas puede no ser una copia perfecta del sueño que experimentaste.


¿Por qué algunos sueños se sienten como recuerdos reales?

Este fenómeno es especialmente intrigante.

A veces despiertas y recuerdas un sueño con enorme claridad.

Incluso puedes sentir que realmente ocurrió.

La sensación puede ser tan fuerte que durante un momento no estás completamente seguro.

Esto podría relacionarse con la manera en que el cerebro representa experiencias internas y recuerdos, y con los mecanismos que normalmente ayudan a distinguir una experiencia imaginada de una experiencia externa.

Investigaciones recientes han comenzado incluso a estudiar modelos sobre cómo ciertos sueños excepcionalmente detallados podrían quedar almacenados de una forma más persistente y producir confusión entre simulación y recuerdo. Estas propuestas siguen siendo hipótesis de investigación, no explicaciones definitivas. (PubMed)

Y eso abre una pregunta fascinante:

¿podría el cerebro tratar una simulación extremadamente vívida como si fuera una experiencia autobiográfica?

La respuesta completa todavía está siendo investigada.


Los sueños lúcidos: cuando sabes que estás soñando

Ahora llegamos a uno de los fenómenos más fascinantes.

Un sueño lúcido ocurre cuando la persona se da cuenta de que está soñando mientras el sueño continúa.

Es decir:

estás dentro del sueño…

y de repente piensas:

«Espera. Esto es un sueño.»

A partir de ahí, algunas personas pueden modificar parcialmente lo que ocurre.

Intentan volar.

Cambian de lugar.

Hablan con personajes.

Exploran el escenario.

O simplemente observan lo que ocurre sabiendo que no es real.

Esto demuestra algo extraordinario:

es posible tener cierto grado de metaconciencia dentro de un sueño.

El cerebro puede crear una realidad simulada y, dentro de ella, aparecer una parte de la conciencia capaz de reconocer que esa realidad es una simulación.

Es casi como despertar dentro del propio sueño.


¿Podemos controlar completamente nuestros sueños?

Probablemente no de la manera que muestran algunas películas.

Aunque algunas personas tienen una capacidad notable para influir en sus sueños, eso no significa que puedan controlar absolutamente cada detalle.

El sueño continúa siendo una experiencia generada por el cerebro.

Incluso dentro de un sueño lúcido pueden aparecer acontecimientos inesperados.

Personajes que actúan de forma independiente.

Escenarios que cambian.

Situaciones que escapan al control.

Por eso sería más correcto hablar de influencia o control parcial, no de control absoluto.


¿Todos soñamos?

La respuesta es más compleja de lo que parece.

La mayoría de las personas experimentan algún tipo de actividad mental durante el sueño, aunque no siempre recuerdan sueños al despertar.

Los estudios muestran que pueden existir experiencias oníricas tanto durante REM como durante NREM. Los sueños REM suelen ser más largos, vívidos y narrativos, pero no son los únicos. (PubMed)

Así que cuando alguien dice:

«Yo nunca sueño.»

probablemente sea más preciso decir:

«Yo casi nunca recuerdo mis sueños.»


¿Los animales sueñan?

Esta pregunta sigue fascinando a los científicos.

Muchos animales presentan fases de sueño con características similares a las observadas en humanos.

Algunos muestran actividad cerebral asociada con el sueño REM.

Pero existe una diferencia fundamental:

no podemos preguntarles qué estaban experimentando.

Por eso no podemos saber con certeza si un animal está teniendo una experiencia subjetiva equivalente a un sueño humano.

Sin embargo, la similitud de ciertos patrones fisiológicos ha convertido el estudio del sueño animal en un campo importante para comprender cómo evolucionaron estos estados.


¿Los sueños predicen el futuro?

Esta es una de las creencias más antiguas.

Algunas personas aseguran haber soñado algo y después haberlo visto ocurrir.

¿Significa eso que los sueños pueden predecir el futuro?

No existe evidencia científica sólida que demuestre que los sueños tengan una capacidad sobrenatural de predecir acontecimientos futuros.

Hay explicaciones mucho más comunes.

Nuestro cerebro genera una enorme cantidad de sueños.

Además, recordamos especialmente aquellos que parecen coincidir con acontecimientos posteriores.

Si soñamos cientos o miles de escenas a lo largo de nuestra vida, algunas coincidencias serán inevitables.

Y cuando una coincidencia ocurre, nuestro cerebro le presta mucha más atención que a todos los sueños que nunca coincidieron con nada.


¿Los sueños tienen significado?

Aquí debemos separar dos preguntas.

¿Pueden reflejar nuestra vida?

Sí.

Los sueños pueden incorporar recuerdos, emociones, preocupaciones y experiencias recientes. (PubMed)

¿Existe un diccionario universal de sueños?

No hay evidencia científica sólida de que soñar con una determinada imagen tenga exactamente el mismo significado para todas las personas.

Soñar con agua no significa necesariamente lo mismo para todos.

Soñar con una serpiente tampoco tiene una interpretación universal demostrada.

El significado personal puede depender de la experiencia, contexto, emociones y recuerdos de cada individuo.

Por eso un sueño puede ser importante para una persona y completamente irrelevante para otra.


Entonces, ¿para qué soñamos?

Aquí llegamos al gran misterio.

Después de décadas de investigación, los científicos todavía no pueden señalar una única función definitiva de los sueños.

Existen varias hipótesis importantes.

1. Procesamiento de emociones

Los sueños podrían estar relacionados con la forma en que el cerebro procesa experiencias emocionalmente importantes. (PubMed)

2. Procesamiento de recuerdos

El sueño está estrechamente relacionado con la memoria y algunos modelos proponen que soñar participa en la reorganización o integración de información. (PubMed)

3. Simulación de situaciones

Los sueños podrían permitir al cerebro generar escenarios hipotéticos, incluidos acontecimientos amenazantes o socialmente relevantes.

4. Reorganización cerebral

Otra posibilidad es que algunos sueños sean una consecuencia de procesos neuronales que ocurren durante el sueño, sin que el sueño en sí tenga una función específica.

5. Una combinación de varios procesos

Quizá esta sea la posibilidad más interesante.

El sueño podría ser el resultado de múltiples mecanismos funcionando simultáneamente.

Y todavía no sabemos cuánto corresponde a una función adaptativa y cuánto es simplemente un producto de la actividad cerebral durante el sueño.

La función exacta del sueño continúa siendo un tema abierto en la investigación científica. (PubMed)


La gran paradoja de los sueños

Los sueños tienen una característica extraordinaria.

Mientras estamos dentro de ellos, pueden parecer reales.

Pero cuando despertamos, muchas veces comprendemos inmediatamente que eran imposibles.

Esto significa que nuestra sensación de realidad no depende únicamente de lo que ocurre en el mundo exterior.

Depende de cómo el cerebro construye nuestra experiencia.

Cuando estamos despiertos, la realidad externa mantiene esa construcción bajo control.

Cuando soñamos, el cerebro tiene mucha más libertad para crear.

Y de ahí pueden surgir:

ciudades que no existen,

personas imposibles,

lugares mezclados,

historias sin sentido,

emociones intensísimas,

recuerdos alterados,

y acontecimientos que desafían las leyes físicas.


Quizá los sueños sean la mejor demostración de lo poderoso que es el cerebro

Piensa en lo que acabas de hacer la próxima vez que despiertes.

Durante unas horas tu cuerpo permaneció acostado.

No estabas corriendo.

No estabas viajando.

No estabas volando.

Pero tu cerebro pudo construir una experiencia completa.

Creó lugares.

Creó personajes.

Creó movimiento.

Creó emociones.

Creó sonidos.

Creó una historia.

Y, durante unos minutos, logró convencerte de que todo era real.

Eso es extraordinario.

Porque significa que el cerebro humano no necesita recibir una película desde el exterior para experimentar una película.

Puede producirla por sí mismo.


El misterio que todavía no hemos resuelto

La ciencia ha avanzado muchísimo.

Sabemos que soñar no ocurre exclusivamente durante el sueño REM.

Sabemos que los sueños pueden ser especialmente vívidos durante REM.

Sabemos que las emociones tienen un papel importante.

Sabemos que recuerdos y experiencias recientes pueden incorporarse al contenido de los sueños.

Sabemos que diferentes regiones cerebrales participan en la experiencia onírica.

Y sabemos que recordar un sueño es diferente de simplemente haberlo experimentado. (PubMed)

Pero todavía queda una pregunta enorme:

¿Por qué existe una experiencia consciente durante el sueño?

¿Por qué el cerebro no se limita a descansar?

¿Por qué produce imágenes?

¿Por qué genera historias?

¿Por qué aparecen emociones?

¿Por qué algunas noches soñamos con cosas completamente absurdas y otras veces vivimos experiencias tan realistas que necesitamos unos segundos para recordar dónde estamos?

Todavía no tenemos una respuesta definitiva.


Y quizás eso sea lo más fascinante

Cada noche, mientras miles de millones de personas duermen, sus cerebros comienzan a generar experiencias que nadie más puede observar directamente.

Algunas serán olvidadas en segundos.

Otras permanecerán durante años.

Algunas serán aterradoras.

Otras serán maravillosas.

Algunas parecerán completamente absurdas.

Y otras serán tan realistas que, al despertar, necesitaremos unos instantes para distinguirlas de nuestra propia vida.

Los sueños nos recuerdan algo que solemos olvidar:

nuestra experiencia de la realidad no es una fotografía del mundo.

Es una construcción del cerebro.

Durante el día, esa construcción está guiada por nuestros sentidos.

Durante la noche, el cerebro puede comenzar a construir con recuerdos, emociones, asociaciones e imaginación.

Y entonces ocurre algo increíble:

cerramos los ojos y entramos en un mundo que no existe fuera de nuestra cabeza.

Quizá algún día la ciencia consiga explicar exactamente por qué soñamos.

Quizá descubramos que los sueños tienen una función fundamental que todavía no comprendemos.

O quizá descubramos que no existe una única razón.

Pero mientras tanto, cada noche ocurre el mismo fenómeno.

Nos acostamos.

El mundo desaparece.

Y en algún lugar dentro de nuestra mente…

comienza otra realidad.

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